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Europa necesita un portento en la Ryder Cup longevo que en Medinah

  • GERARDO RIQUELME

Actualizado

La cuarta sesión de la Ryder Cup, los segundos fourball, mejor trola, corroboró las dos verdades de la tiraje de Whistling Straits: que Estados Unidos tiene el triunfo a su inteligencia pues nunca nadie remontó en los individuales seis puntos (11-5) y que Sergio García y Jon Rahm, que sumaron el tercer triunfo de tres posibles, trascenderán como la mejor pareja de 2021. Dustin Johnson, con 4 puntos de 4, lidera por encima de los 3,5 del golfista vasco, pero ha tenido distintos acompañantes. Al equipo de Steve Stricker le bastará el domingo con vencer 3,5 puntos para elevar la copa.

Fue, sin duda, la ronda en la que el equipo europeo ofreció más resistor. Excepto la pareja Poulter-McIlroy, desbordada por la precisión de Collin Morikawa -cuatro birdies y un eagle- y el paupérrimo rendimiento del norirlandés, los otros tres comandos ofrecieron fabulosas batallas. Los españoles sacaron la suya delante -2 y 1 frente a Koepka y Spieth- como asimismo Lowry y Hatton, con un gran putt de cinco metros del triunfador del British 2019 para para y sellar la vencimiento en el hoyo 18 que lo electrificó. Fleetwood y Hovland lideraron hasta el green del hoyo 14, momento en el que emergió Scheffler y se entonó DeChambeau que ganaron cuatro seguidos.

“Ser refrendador de lo que he gastado… es increíble. He estado en primera fila al flanco de un tipo que ha hecho una crueldad, posteriormente de otra y posteriormente de otra. Lo he disfrutado muchísimo Por poco es el número 1 mundial”, dijo Sergio, en tono beocio por la tarde, que fue un paje en el recital de Rahm en los greenes. “Tengo un punto de pena. Me gustaría tener 28 ó 30 abriles para poder retar 10 Ryder Cup más con él”.

Un triunfo frente a siete grandes

Jon se bastó para ajusticiar a dos golfistas que suman entre los dos siete grandes. Embocó tres putts de más de ocho metros, cuesta debajo. Con los dos primeros abrió una diferencia de tres hoyos en los primeros siete. Cuando los estadounidenses, especialmente Koepka, se levantaron de la tela y volvieron a igualar, enlazó otros dos ‘crochés’ -birdie en el 15 y 9 metros de putt en el 16- para cerrar la vencimiento. “No era ausencia hacedero ese putt con dos caídas. Pero ayuda que Sergio está ahí a cinco metros y que el par estaba protegido. No lo pensé mucho, lo vi rápido y en cuanto la di, dije: esta tiene buena pinta”, explicó Rahm.

El campeón del US Open habló de “lo divertido que es compartir este paseo con Sergio. Poco único. Pero no han sido los dos mejores días para el equipo y a ver si la energía que tenemos él y yo se contagia para el equipo”.

La solvencia del dúo gachupin, que ha aportado más de la centro de los puntos a Europa, mantiene al Arcaico Continente con vida. Fuera de ellos sólo ha habido una vencimiento más y un igualada en los otros 12 partidos jugados, poco que afea las prestaciones de varios golfistas, especialmente de McIlroy, que aún no ha pisado el tee del hoyo 16. Con Poulter, hechizo sólo a retazos, asimismo salió vapuleado (4 y 3). Por primera vez vio un partido desde la pandilla cuando Harrington optó por no alinearlo en los foursome.

“Estoy orgulloso de todo el equipo y lo que me han hecho distinguir. Obviamente no está siendo la semana que esperábamos. Pero lo vamos a dar todo”, expuso Sergio como información de intenciones, mientras el European Tour en sus redes sociales se apresuraba a editar la icónica foto de Martin Kaymer en 2012 con una lema en la que se podía observar: los milagros existen. “Si empezamos pronto en lo alto como pasó en Medinah en 2012, puede ocurrir de todo”, avisa Rahm, cuyo optimismo siempre está por encima de la de los demás.

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