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Europa, ‘groggy’ en el primer día

  • GERARDO RIQUELME

Actualizado

Europa ha quedado arrinconada tras la primera viaje de la Ryder Cup. Sendas derrotas en las dos sesiones, 3-1 en los Foursome de la mañana y los Fourball de la tarde, dejó al equipo de Padraig Harrington magullado.

Desde que, aburridos y animados por la emergente figura de Seve Ballesteros, Gran Bretaña dio paso al equipo continental en 1979, Estados Unidos no ha gozado de una delantera similar el primer día en la vida. Sólo se dio la envés a este señalador en 1999, la publicación de Brookline en la que debutó Sergio García y Europa se vio desbordada en los individuales. El horizonte es aburrido de momento. Por fortuna para los europeos, Hatton metió un putt de tres metros en el hoyo 18 y rebañó medio punto inmediato a Jon Rahm a Bryson DeChambeau y Scottie Scheffler. El igualada postrero de Tommy Fleetwood y Viktor Hovland delante Patrick Cantlay y Justin Thomas fue lo otro provechoso de los defensores del título.

Estados Unidos llevó la iniciativa en una tarde donde el singladura fue severo, próximo a los 30 km/h. Incólume en el partido de Hovland y el mosquetero Fleetwood, que metiéndolas desde fuera cobraron delantera, siempre mandaba el escuadrón de Stricker. El ruido subía de tono. Por la cerveza, el putter de Tony Finau y Dustin Johnson y los mamporros de DeChambeau. Pegó uno de 380 metros en el hoyo 5 que acabó en eagle. El notorio estaba desbocado. Era un domingo en viernes. La última experiencia en 2016 en Hazeltine fue desagradable para los europeos; ahora va camino. La hora y media final del solaz fue un tormento para los muchachos de Harrington.

Rory McIlroy, muy flojo

Desbordados (5 y 3 contra Finau y English) Lowry y McIlroy, cuyo oscilación en los últimos ochos partidos de Ryder es preocupante (2-6), derrotados Casey y Wiesberger (2 y 1 contra Johnson y Schauffele), a pesar de que el austriaco en su primicia mantuvo el tipo, los focos quedaron en el gran partido de esta publicación hasta el momento: el de DeChambeau-Scheffler frente a Rahm-Hatton.

“Fue una buena batalla porque el singladura complicó todo al final. Y el hecho de ocurrir conseguido hacer birdie en dos de los tres últimos hoyos, encima del testarazo que Tyrrell dio en el hoyo 17, uno de los mejores hierros que he trillado en mi vida, pues es increíble”, expuso Rahm que destacó que “en cada match que juegas contra Bryson sabes que va a hacer cosas que tú no puedes como el hierro en el hoyo 5”.

El epítome del talento trillado fue el hoyo 12, un par 3 de casi nada 112 metros. Hatton jugó primero y la dejó a un patrón; Jon, detrás, la dejó a medio. El momento era crítico para la pareja estadounidense que había trillado como en el tramo aludido, el vasco había abortado el hoyo que traían de delantera. Scheffler se fue allí. Emergió entonces DeChambeau para dejar su mentira a un dedo de la de Rahm. Fue tal el momento que se dieron los birdies y ni patearon.

Fueron los momentos de más calidad de la Ryder. Jon jugó los últimos 10 hoyos en tres bajo par y no fue capaz de superar el partido por la competición que encontró delante. Hatton que había guiado la nave los dos primeros hoyos con sendos birdies, aparcó su histrionismo a tiempo y embocó ese putt que decora poco el revés europeo. “Si llega a meter algún putt más hubiera sido otro día, porque la verdad es que no ha metido ni uno”, dijo sin vaguedades el número 1 mundial.

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