F.C. Barcelona

‘Audaz’ Memphis enseña sus garras y ‘Grizi’, su dadivosidad

Dos días a posteriori de proclamar su simpatía al Barça en su presentación, Memphis Depay enamoró a los aficionados en su puesta en ámbito. Le bastó media parte y un pico para demostrar por qué Ronald
Koeman insistió en su fichaje. El punta enseñó su catálogo de entretenimiento y lo que se le vio fue para ilusionarse. Incluso se asoció con extraordinario logro con Griezmann, que le entregó desprendido el emanación de penalti.

Entre sus múltiples tatuajes, Memphis lleva la palabra ‘éxito’ dibujada para motivarse. Es el más discreto de todos. Una enorme individuo de arrogante asoma en su espalda. Fue la inspiración para ponerle nombre a su diario: ‘Corazón de arrogante’. En presencia de el Girona, el punta rugió como si llevara toda la vida en la arena y no dudó en enseñar sus garras. Era lo que el Barça quería.

Salió al campo en el minuto 42 de la primera parte, cuando las previsiones técnicas querían que pisara el césped en la segunda. Rey Manaj, el goleador de este Barça, se retiró con molestias y Koeman no lo dudó. Desde el primer momento, Memphis dejó claro que venía a sumar y que de su ayuda dependerá mucho de este Barça. Lo primero que hizo fue asociarse con el primero que se acercó. Se desmarcó y lanzó un centro-chut que el zaguero Juan Carlos rechazó como pudo. A posteriori recorrió la partida diseñando un centro que no encontró rematador. Era prometedor y los aficionados azulgrana se frotaban las manos con fruición pensando en la segunda parte.

Y lo que vieron fue a un Memphis intercambiando posiciones con Griezmann con una facilidad y un entendimiento increíble. En una de esas paredes probó el disparo que salió a la izquierda del zaguero. La escalón además rugía. El francés le buscaba y el holandés le correspondía agradecido. Antoine fue su mejor confederado. En todo. en el entretenimiento, pero además en facilitarle el mejor ambiente para su iniciación. Y no tardó en complacerle.

Una ‘audiencia’

Faltaba pocos minutos para el final. El Girona apretaba a posteriori de recortar distancias. La incomodidad del resultado empezaba a notarse, hasta que apareció Griezmann para inventarse un penalti por un leve desequilibrio. Tras Piqué, todos le miraron. Cuestión de galones, aunque sea uno de los firmes candidatos a darse el club. Pero no. Su seña fue de aplauso. Dejó a un banda la éxito personal y le cedió el penalti. Sabía que si lo marcaba, la hinchada vibraría aún más.

Memphis no falló. Envió su chut a la escuadra derecha. Con fuerza, con precisión y con una seguridad al magnitud de muy pocos. El Barça cuenta con otro excelente tirador. Todos los jugadores le abrazaron. Igualmente un Griezmann sonriente, al que se le veía acertado. Juntos mostraron que la ecuación ataque del Barça puede ofrecer más resultados. Memphis supo competir por el centro, caer por las bandas, ‘pinchar’ el balón, ser receptivo en el entretenimiento. Y además improvisar. Con De Jong, el entretenimiento además fluyó. En plena celebración de los Juegos Olímpicos, Memphis fue de Oro

Related Articles

Back to top button