Carlo AncelottiReal Madrid

Ancelotti y la búsqueda del borracho

La historia es vieja, la formuló el filósofo Abraham Kaplan. Un borracho ha perdido las llaves de casa y las exploración bajo la luz de una farola. Posteriormente de un rato generoso de búsqueda, cierto le pregunta si está seguro de que se le han caído ahí y él alega que no, que las ha perdido en el parque. “¿Y entonces por qué las estás buscando aquí?”, le dicen. “Porque aquí hay más luz“.
El madridismo busc

a bajo la luz de la farola a

Mbappé

. Le prórroga, más que buscarle. Pero el trabajo de Ancelotti es alejarse de ese foco,

diagnosticar los problemas reales del equipo

y trabajar en la oscuridad. Desde que su ceja y él aterrizaron de nuevo en Valdebebas se le presupone cercana la data de caducidad.

Que es el único que quiso aceptar, que es un paso detrás, que su tiempo ya pasó

. Que se le ha ido Ramos y se le puede ir Varane…

Que qué se le puede exigir a Carletto.

Y Ancelotti tiene que afrontar una reforma más amplia de la que parece, más profunda de lo que puede tapar un Mbappé.

La pareja de centrales que ha sostenido al Madrid en el zaguero quinquenio se ha esfumado en cuestión de días

. El centro del campo que ha entrado en el diccionario como una única palabra,

Casemiro-Kroos-Modric

, sigue preguntando por radiodifusión si puede detener a repostar sin cobrar respuesta de los mecánicos. Y

Benzema sigue estando absolutamente solo en la tarea del gol

.
El monitor tiene que transigir a lugar esos cambios que

Zidane

nunca hizo. Hipotecado por el cariño, a Zizou le tembló la mano o le fallaron las expectativas generadas por los fichajes que tuvo para acometer reformas. Si

Odegaard y Valverde

son el licencia en la medular, tienen que recrearse. Si la finanzas del club obliga (bendita obligación)

a retornar a creer en la cantera

, tiene que darles más oportunidades que las inevitables, cuando medio equipo esté en la dispensario. Que esa es otra de las parcelas en las que hay que trabajar, aunque el regreso de

Pintus

descarga de responsabilidad al monitor de posibles futuros desastres.
Su principal trabajo en estas primeras semanas tiene que ser de detección. Tiene que poner bajo la lupa

a Jovic, a Isco, a Marcelo, a Vinícius

… Tiene que hacer inventario y retener con quién puede contar y con quién no. Y trabajar como un operario de producción. Este tomate está valentísimo, pasa el control.

Este está pocho, descartado

. Y una vez escogida la materia prima, inventarse un estilo de bisagra. Porque no es lo mismo planificar un esquema sabiendo que cuentas con seis centrocampistas de nivel que hacerlo con tres.

Si encuentras una pareja de centrales sólida o no

. Y no es lo mismo cargar con un inconveniente que con cuatro. Y esos son los problemas que no solucionaría, aunque maquillase, Mbappé.
El amateur, ebrio de ganas,

se puede estar buscando hasta el zaguero día bajo la luz de la farola a Mbappé

. Pero si el mercado se acaba, si la bombilla se apaga y por allí no se ha pasado

Kylian

, el equipo tiene que sobrevivir.

Ancelotti tiene más trabajo del que parece

y no se puede dejar cegar por las promesas. LaLiga empieza el 14 de agosto en Mendizorroza, con o sin Mbappé.

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